martes, 30 de marzo de 2010

FAROS


hay momentos en nuestra vida en que todo esta bien, normal, no pasa nada,y nos sentimos tranquilos porque las cosas transcurren con regularidad, y terminamos siendo simplemente uno más del monton, pasamos desapercibidos entre la masa de gente y nuestra vida no es distinta a ninguna, nos volvemos parte de una gran masa de nada.

cuando comenté esto con un par de amigos me dijeron, Enock que te pasa, ser normal no es malo, es mas todos deberíamos actuar con normalidad en la vida, para no ser tratados como locos o fuera de lugar.
Es ahí donde no estoy de acuerdo, una orden nos fue delegada y un nombre nos fue puesto por parte de Dios a nuestra vida, nos dijo que somos la luz de este mundo y que alumbraramos como faro en la oscuridad.

en la vida de un hijo de pastor, y en la vida de un hijo de Dios, no cabe la palabra normal, no podemos ser iguales, no podemos simplemente pertenecer a la masa, somos más que eso, somos los responsables de iluminar al mundo, de ser la guía para que todos puedan ver la luz de Cristo, y me parece que este es mi post mas cristiano, pero es que en realidad, estoy incómodo y cansado, viendo una iglesia casi sin luz, que ya no ilumina a nade ni a sus propias vidas. no es posible que la tarea que se nos fue encomendada haya quedado atrás en el olvido.

cuando Jesus hablaba con sus discipulos les comentaba que el mundo los llamaba locos porque las cosas que hacían les parecían locura ante sus ojos, pero ahora ya nadie nos llama locos, porque a nosotros mismos muchas veces, trabajar por Dios nos parece locura. no digo que a todos se nos haya apagado la llama de luz, estoy convencido de que aún queda un remanente de antorchas encendidas, de locos por Cristo, que siguen dando de que hablar, que aún siguen incomodando a la sociedad y que son incansables en su compromiso con Dios.

No es justo que mientras el mundo está en oscuridad, nosotros decidamos seguirlos, en vez de alumbrarles el camino, no es digno de un hijo de Dios, seamos parte del cambio, parte de esos guerreros que aún quedan en las trincheras de la batalla y que no se rinden hasta ver su misión cumplida la misión de ser faros en medio de un mar de tempestad, la misión de mostrar a Cristo en un mundo que lo necesita, y se que yo como HP puedo ser parte de esto.

no me rindo, no me dejo vencer, renuncio a ser uno más del montón, renuncio a la "normalidad" del mundo, para enfermarme completamente con la locura de Dios.

Dios bendiga a los HP del mundo entero.

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